Terapia Regresiva

Una metáfora para explicar qué es una Regresión Terapéutica.

En muchas ocasiones en la vida cotidiana revivimos estados regresivos. Por ejemplo, cuando vemos una película que nos emociona en exceso, cuando reaccionamos de forma exagerada o infantil, cuando no percibimos bien la realidad, cuando proyectamos…El efecto más evidente de la Terapia Regresiva consiste en anclarte en el presente, y en esto consiste la verdadera vida: vivir en el aquí y ahora. Si alguna vez te has enamorado, recordarás que la textura del tiempo cambia porque experimentas un intenso presente.

Uno de los factores que provoca que las terapias psicológicas o energéticas no funcionen a largo plazo radica en que no cambiamos sólo entendiendo los problemas sino reviviéndolos porque somos seres emocionales y quien está bloqueado normalmente no es el adulto sino el niño que no pudo gestionar ni racionalizar el trauma raíz  (por ejemplo, el rechazo de mama al nacer, etc.).  Esta es la clave de la terapia: revivir el bloqueo de forma visceral a través de la hipnosis  para entenderlo desde la razón, desde una nueva conciencia transpersonal que convierte cualquier bloqueo en un aprendizaje evolutivo, porque en la infancia somos incapaces de verbalizar, de racionalizar, nos ahogamos en la emociones, en los secretos familiares, en la fidelidades tóxicas…

En la infancia, se define la personalidad  del ser humano. Se crean la mayoría de las  conexiones neuronales. Se estructura el mapa mental, las creencias  de cómo es la realidad,  y se nos devuelve  el  “karma” generado en otras vidas a través  del condicionamiento familiar. Hasta los tres años carecemos de identidad y asumimos como propio el ambiente que nos rodea. En definitiva, se establece los cimientos de nuestra forma de ver el mundo sobre la que construiremos nuestra realidad en la vida adulta.  Por lo tanto, son las heridas o las creencias erróneas  de  la infancia las que generan que nos saboteemos de adultos sin saber por qué.

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CASO PRÁCTICO

Veamos un ejemplo. Todos hemos sufrido por una ruptura sentimental, y es normal un luto biológico. Pero cuando se alarga demasiado en el tiempo, nos deprimimos y no podemos superarla,  realmente estamos reviviendo “un trauma de separación” no resuelto con uno de nuestros progenitores. De bebes pudimos percibir como un abandono o una traición que nuestros padres nos dejasen en una guardería o que no estén presentes de verdad, desde el corazón por el efecto del estrés o de las preocupaciones.

DESARROLLO DE UN CASO TERAPEÚTICO

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